martes, 20 de octubre de 2009

La Celeste ante Ecuador

Como peregrinos en busca de un milagro, lentos, casi sin fe, veníamos de distintas direcciones a juntarnos, a encontrarse en un único punto de reunión.
Al igual que otras veces, el club con su gran televisor era el altar donde los devotos asistíamos en busca de un milagro, el cual como todo milagro y como todos sabemos es imposible que se cumpla.
Con ese granito de fe en nuestros corazones, fue armándose la tribuna.
Tras los himnos emitidos por grabaciones en remota tierra, dejamos atrás los razonamientos y todos esperamos el milagro.
El primer tiempo sin novedades, cero a cero y el segundo tiempo empezó sin auspiciar ningún cambio.
Refresco, cerveza, empanada, papas fritas, mate y alguna bebida fuerte.
El 0 a 1 nos volvía a la realidad, no se puede, faltan 21 escasos minutos y estamos a fuera.
Otro mundial por la tele.
Otra fiesta en el mundo, sin que pudiéramos asistir.
Aparecieron los: taba visto, clavado, yo te dije …
El 1 a 1 y la esperanza que crece, pero el tiempo se agota.
Cada carga de uno u otro equipo, un comentario, un gesto, una mano a la cabeza y el murmullo, como un mantra sagrado que nos unía a todos.
El cansancio, la altura, la falta de oxígeno.
Pero nosotros ahí tensos, respirando por nosotros y por ellos.
Tres minutos da el juez de alargue, el juez que no nos cobró un penal a favor nuestro.
Da el alargue para que nos den un golpe de gracia, porque no lo termina.
En el minuto cuarenta y siete cargan ellos, los otros, y piden falta, que no fue.
Terminalo.
Carga nuestra y digo nuestra, porque íbamos todos con esa pelota al pie, el grito de PATEÁ, y no patea, engancha a un lado lo toca el arquero, caemos todos en el área, una caída con gozo con alegría y penal a favor, minuto 48.
GOL la explosión el 2 a 1 y un partido que desde ese mismo instante, es historia.
Renovada la fe, nos vamos, sabemos que volveremos a sufrir, sabemos que seguirá siendo muy difícil, pero hoy nos sacamos un peso de encima.

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